En San Andrés, el mar concentra siglos de conocimiento, identidad y resistencia. Sus aguas reúnen una memoria ecológica donde ciencia, tradición y cultura se entrelazan para sostener la vida y los saberes del pueblo isleño.

En San Andrés, el mar concentra siglos de conocimiento, identidad y resistencia. Sus aguas reúnen una memoria ecológica donde ciencia, tradición y cultura se entrelazan para sostener la vida y los saberes del pueblo isleño.

En el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación hispánica de Santa Marta, traemos a la luz uno de los testimonios más antiguos que conserva el Archivo General de la Nación sobre esta ciudad. Se trata de un documento fechado en 1556, apenas tres décadas después de que Rodrigo de Bastidas fundara Santa Marta, y nos ofrece una ventana excepcional a los desafíos fiscales y administrativos de la temprana colonización.
En 1494, dos años después de los famosos viajes de Cristóbal Colón por el “Nuevo Mundo”, los reyes católicos Isabel y Fernando firmaron el Tratado de Tordesillas con su homólogo Juan II de Portugal. El documento sentó las bases de la expansión ultramarina de los imperios ibéricos en el siglo XVI, estableciendo una demarcación entre ambos reinados y las rutas de colonización. El imperio español se adjudicó los territorios antillanos y continentales de América del sur y central, lugar de las principales civilizaciones mesoamericanas.
Historias de embarcaciones, navegaciones y ríos que resguardaba el Archivo Histórico de Honda
Las artes, los oficios y los saberes son aquellos conocimientos o actividades tradicionales que las comunidades utilizan para reproducir sus relaciones sociales y culturales, así como sus formas de producción. En Colombia, recientemente, el gobierno ha impulsado acciones legislativas donde se precisa lo que se debe entender por esos tres conceptos y se enfatiza en entender las culturas, las artes, los oficios y los saberes desde la pluralidad y no desde la singularidad.
En las dos últimas décadas, en el marco de los debates sobre derechos humanos y justicia racial, varios movimientos étnicos han instalado el concepto de reparación histórica. Entendidas como un mandato ético y político, las acciones de reparación histórica surgen como respuesta a las estructuras de desigualdad generadas por la trata transatlántica y la esclavitud, así como el exterminio, el despojo y el sometimiento de los pueblos indígenas durante los procesos de conquista y colonización en América, en tanto crímenes de lesa humanidad.
A lo largo del período colonial y durante la primera mitad del siglo XX, cuando el río Magdalena ejerció su reinado como principal vía de comunicación entre el Caribe y los Andes, varios centros urbanos apostados sobre su cuenca adquirieron un aire cosmopolita. Mompox, aparte de lograr un impresionante dinamismo comercial, fue un territorio marcado por la circulación de ideas radicales de independencia, el surgimiento de propuestas educativas igualitarias y la creación de versos que transformaron la literatura nacional.