Descripción de la carta geográfica de los limites entre los establecimientos españoles y lusitanos en la América del Sur
En 1494, dos años después de los famosos viajes de Cristóbal Colón por el “Nuevo Mundo”, los reyes católicos Isabel y Fernando firmaron el Tratado de Tordesillas con su homólogo Juan II de Portugal. El documento sentó las bases de la expansión ultramarina de los imperios ibéricos en el siglo XVI, estableciendo una demarcación entre ambos reinados y las rutas de colonización. El imperio español se adjudicó los territorios antillanos y continentales de América del sur y central, lugar de las principales civilizaciones mesoamericanas. Los portugueses hicieron lo propio con la costa oriental americana, en el actual territorio de Brasil y una parte de la costa occidental africana.
En tiempos cuando la geografía y cartografía eran ciencias primigenias, el tratado inicial fue transgredido varias veces entre las partes y modificado ante la irrupción de los ingleses, daneses, franceses y holandeses en el Caribe del siglo XVII. Mientras tanto, la alianza de la unión ibérica (1580-1640), anexó la corona de Portugal bajo el mandato de la casa de los Hausburgo de Austria y dio lugar a unos de los imperios mas grandes de la historia humana. La extensión territorial abarcaba casi toda América, con posesiones costeras en África, India, Europa, Medio Oriente y zonas insulares en Filipinas y el sudeste asiático.
Durante el transcurso del siglo XVII al XVIII, conflictos de sucesión entre la corona y las guerras imperiales libradas en el atlántico, habían fragmentado las divisiones iniciales. Los imperios de España y Portugal se habían separado ocasionando continuos reclamos y conflictos por las jurisdicciones de sus dominios, sobre todo en la frontera de la Banda Oriental (actuales Uruguay y Brasil). En 1750 se firmó el Tratado de Madrid para definir los limites de América del Sur y 11 años después ratificaron los nuevos dominios a través del Tratado de El Pardo. Aquellos acuerdos quedaron finalmente cerrados con el Tratado de San Ildefonso de 1777, a través de comisiones mixtas emprendidas por científicos, religiosos e ingenieros militares para fijar límites en lo terrenos.
El tratado logró que ambos imperios cedieran algunas regiones ocupadas como Sacramento, la isla de Santa Catalina y trazaran algunas de las actuales fronteras políticas de las naciones suramericanas.

Créditos de la imagen: AGN, Anexo I, Asuntos Importantes, tomo 3, doc. 8, ff. 49r-55r
